Obra

Elijo el grabado y el arte impreso porque encuentro en ellos una manera de pensar y construir la obra que está profundamente ligada a mi forma de entender la práctica artística/símbolica. Me interesa el vínculo entre el cuerpo, la materia, la herramienta y la huella: trabajar sobre una superficie, intervenirla, ejercer una presión y luego revelar una imagen a través de la impresión. Ese proceso implica tiempo, insistencia, transformación y también cierto grado de incertidumbre.

 

El grabado me permite trabajar con la idea de que una imagen nunca aparece de manera inmediata: se construye a través de capas, decisiones, accidentes, sustracciones y repeticiones. La matriz conserva las marcas del hacer y la impresión funciona como un registro de ese proceso. Por eso, para mí, el arte impreso no es simplemente un medio para reproducir una imagen, sino un lenguaje que incorpora la materia, el tiempo y la acción como parte del sentido de la obra.

 

Convivo con este lenguaje porque necesito que la obra conserve algo de esa tensión entre control y transformación. Me interesa que la imagen tenga una presencia física, que pueda percibirse el trabajo de la mano y de la herramienta, y que la técnica no sea un procedimiento invisible sino una parte constitutiva de lo que estoy diciendo.