La mezzotinta empieza en la oscuridad. La placa, trabajada hasta quedar cerrada y aterciopelada, es un negro total, y cada luz se conquista raspando y bruñendo. Grabar es insistir sobre el metal como el tiempo insiste sobre el cuerpo: cada marca queda, cada gesto deja su huella. En estas obras, la imagen emerge de a poco desde lo oscuro, como emerge una vida.


SERIES